Cuaresma: camino para raspar la mugre acumulada

Dentro del año litúrgico de la Iglesia Católica está ubicado el tiempo de cuaresma. La cuaresma es tiempo de gracia y conversión. Durante este tiempo los cristianos católicos tenemos la oportunidad de meditar sobre toda nuestra vida, y descubrir aquellas áreas que requieren de más dedicación de nuestra parte.
La cuaresma es un tiempo para limpiar nuestra propia casa. Hagamos memoria de nuestra forma de hablar, nuestro carácter, la manera cómo tratamos a los demás, etc. Esta memoria, nos permite darnos cuenta de que nos hace falta mucho por cambiar.
¿Cómo hacer para que la Cuaresma no sea una más en mi vida? Primero, tengo que ser consciente de mi realidad de pecado. Tengo que reconocerme pecador ante Dios; que muchas veces no he hecho la voluntad de Él, sino mi voluntad.
Uno de los problemas del mundo actual es que el hombre y la mujer quieren hacer su voluntad y no la de Dios. Incluso hay quienes se pelean con Dios, como si Él fuera el responsable de sus fracasos. El Dios de Jesucristo no es ningún fracasado. Jesús fue un hombre de éxito, que no se dejó manipular por corrientes de pensamiento o grupos sectarios de su tiempo. El tiempo de cuaresma nos puede servir para ubicarnos en nuestra vida.
Jesús sufrió por la envidia y el orgullo de quienes no compartían su Evangelio. Jesús no es un Dios de muertos, sino de vivos. Actualmente están surgiendo hombres que se creen “dioses” salvadores del género humano; pero éstos no son más que falsos profetas del siglo XXI.
Entonces… “ojo”. Que los problemas personales, familiares y de país, no nos impidan acercarnos más a Dios. El ser humano necesita urgentemente integrar más a Dios en su vida. El tiempo de cuaresma le puede ayudar para integrar al Dios de Jesucristo en todas aquellas áreas de su vida que más necesiten.
No basta con ir a cargar un par de veces en las procesiones de la Semana Santa. Hay quienes cargan toda una semana, pero son incapaces de perdonar a quien le ha ofendido.
En pocas palabras, la Cuaresma es más que andas y procesiones; es un tiempo para acercarse a Dios, a través de la oración, el ayuno, la lectura y la limosna. Hay que orar sin cesar a Dios. Hay que ayunar de malos pensamientos, de malas palabras, de críticas injustas hacia los demás. Hay que dar de lo único que tengamos, no de lo que me sobra.
La cuaresma es un tiempo para raspar la mugre, la suciedad que hemos acumulado por mucho tiempo. San Benito nos pide que hagamos algo “voluntariamente”, algo que no esté establecido por el sistema de costumbres diarias, algo que no sea impuesto, al no prescrito por normas. Nos invita a hacer algo que nos permita estar abiertos para escuchar la voluntad de Dios en nuestra vida. La cuaresma es un tiempo para encontrarnos con Dios en las relaciones comunitarias, interpersonales, en el trabajo, en las aulas. Así como para dictar una conferencia, preparar un examen, preparar una clase, requiere de esfuerzo, así también, se requiere de mucho esfuerzo estar cada minuto de nuestra vida en la Presencia de Dios.

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Conviértase en restaurador de valores

ATRÉVETE
Conviértase en restaurador de valores
La vida del ser humano está llena circunstancias positivas y negativas. Es común escuchar frases como éstas: la vida es dura, la vida es complicada. Hay muchas frases que se utilizan para expresar las dificultades que implica estar vivo. Yo diría que la vida en sí misma no es dura ni complicada. La vida es un regalo de Dios para el hombre y la mujer. La vida es un valor que está ahí, que se le da al hombre y a la mujer para que lo pongan al servicio de los demás. El ser humano sí se complica. Ante una circunstancia adversa, uno tiene varias opciones de reaccionar.
Cuenta la historia que un día iba caminando un maestro con su discípulo por un camino de tierra. De repente la gente por donde iban caminando comenzó a insultarlo con palabras “fuertes”. Pero el maestro siguió caminando como si nada estaba pasando. Entonces el discípulo le dijo que por qué no respondía nada ante los insultos. Pero el maestro replicó: a mí no me molesta, porque no les hago caso. Y prosiguió su camino.
Todos los días se experimentan situaciones adversas y que no concuerdan con lo que se piensa. Pero no se pueden evitar. Lo que sí se puede hacer cada día es pedirle sabiduría a Dios para no sucumbir ante las adversidades y superarlas.
Este domingo 24 de enero le mencionaba a la gente la importancia de “restaurar” lo que no esté bien en la vida. Imagínese un edificio viejo, si no se restaura, tarde o temprano se caerá. Lo mismo pasa con el ser humano. Para que las mentiras de los políticos, la falsedad de quienes le rodean, la mediocridad ambulante en las calles, la maldad impresa en empresas e instituciones, la hipocresía, las malas intenciones, los chismes y la corrupción no afecten nuestra vida física, emocional y espiritual, es necesario “estar bien restaurados”.
Según (http://es.thefreedictionary.com), la palabra “restaurar” significa: arreglar o reparar una obra de arte de los daños que ha sufrido, volver a poner una cosa en el estado que antes tenía, volver a restablecer un régimen político, recuperar. Según lo mencionado en este párrafo, la restauración puede aplicarse a varias áreas de la vida en la sociedad actual. Por ejemplo, los políticos tienen la responsabilidad de “restaurar” los daños que sus antecesores han dejado. Eso sí, tienen que hacerlo con prudencia, para no terminar peor que ellos.
Pero yo le sugiero que, antes de restaurar cualquier otra cosa, restaure su alianza de amor con Dios, las relaciones interpersonales con sus hijos, con su esposa, con su familia y con los seres que más ama. No es sano seguir viviendo como perros y gatos en la familia, en la empresa y en la misma iglesia.
Haga el esfuerzo de restaurar el amor, el perdón y la verdad. En pocas palabras “restaure” los valores que ha dejado a un lado. Una buena restauración física, psicológica y espiritual le permitirá desfrutar el presente y ser feliz las 24 horas del día.

Tómese un café consigo mismo o misma

                                        ATRÉVETE
Tómese un café consigo mismo
La vida está llena de experiencias agradables y desagradables. Es una realidad inevitable. Lo importante es no permitir que estas experiencias de dolor, como la muerte de un ser querido o la infidelidad de su pareja, le deprima tanto, que descuide las razones vivas (hijos, proyectos) que tiene para seguir viviendo. Todos tenemos problemas. Lo que hay que hacer es buscar la forma de alimentar nuestra vida, de tal manera, que cuando vengan las tormentas, no nos derriben.
Haga un listado de los problemas que tiene; los hay desde la niñez hasta la vejez. Ellos le dan sentido a su vida. Lo que sucede es que no siempre tenemos la habilidad para solucionarlos. A los niños, no se les inculca el coraje para aprender a ser felices en la adversidad.
No se “haga bolas”. Comprendo que hay momentos en los que se cae en la desesperación ante la impotencia de la mediocridad existente en todos los espacios de la sociedad, pero no es justo que se sufra injustamente. Ejemplos abundan en la sociedad actual y en Guatemala.
Por ejemplo, si se le acaba de morir un ser querido muy cercano, sea agradecido con Dios; el dueño de la vida sabe por qué le quitó a alguien de su familia. Dios tiene un proyecto de vida para cada quien. La muerte de un familiar debe generar vida en la familia, porque para vivir con Dios hay que morir.
Si su pareja le está siendo infiel, no sufra; pues al final de cuentas, la salvación es personal. Dice el refrán: chucho que aprende a comer huevo ni porque le queman la trompa se le quita la maña. Usted elija vivir en libertad. Recuerde que todo tiene un límite. No se deje manipular. Si al final no se puede…no se deje chantajear. Si se enamora de imposibles, no se quiebre la cabeza pensando en que puede ser posible, porque no somos Dios.
Si no tiene trabajo, no se desespere, porque Dios tarda pero no olvida. Eso sí, prepare bien su expediente, lleve su papelería a diferentes lugares, porque tarde o temprano, Dios le colocará allí donde haya necesidad de poner en práctica los conocimientos y la experiencia que usted tiene.
Todos los problemas pueden abordarse con valentía y paz. Para ello se requiere estar bien consigo mismo. Los problemas aparecen en cualquier momento, las crisis personales no tienen una edad particular para hacer erupción como el volcán Santiaguito.
Si a ese listado de problemas personales, familiares, laborales, educativos, etc. no les busca soluciones, tarde o temprano vendrá un temblor que desmoronará todo. No espere que llegue este momento.
Algo que le puede ayudar es hablar con usted mismo. Tome conciencia de los problemas y de lo que necesita cambiar para ser feliz. Hable con usted mismo. Tómese un café consigo mismo. Mientras saboree este café, descubra todas las falsas creencias que le enseñaron desde pequeño y que aquí y ahora le bloquen el acceso a su yo profundo. En lo más íntimo de su ser está usted y Dios. Libérese de los problemas. Algunos cargan con los que han tenido, los que tienen y los que van a tener en el futuro. ¡Qué estén bien!

                                                   ATRÉVETE
                                     La vida es felicidad ¡Disfrútela!
La vida es el don más maravilloso que el Ser Supremo ha dado al ser humano. El Santo Hermano Pedro decía: “acuérdense hermanos que un alma tenemos y si la perdemos no la recobramos”. Parafraseando esta idea yo diría que la vida debe ser vivida en plenitud y con coraje, independientemente de los obstáculos que se encuentren en el camino de la misma.
Una cosa es que de vez en cuando, uno se sienta cansado por las cruces que libremente ha elegido cargar; otra, que se sienta frustrado y amargado por las consecuencias de las malas elecciones. El sufrimiento con sentido vale la pena; el sufrimiento narcisista, esclaviza. Este último se refiere a aquellas personas que disfrutan el maltrato físico o psicológico de su pareja. Todo mundo les dice que dejen ese sufrimiento, pero parece que lo disfrutan.
La vida es para dar vida a los que en vida están muertos. Hay quienes creen que han nacido para sufrir y quejarse siempre de la vida. No son capaces de levantarse y salir del charco de agua sucia al que han caído o los han metido.
Piense en este momento en las personas que le han hecho sufrir y caer en depresión a lo largo de la vida. ¿Vale la pena seguir así? ¿No cree que sea justo levantarse y dejar de beber de esa agua sucia y que huele mal? Ya no permita que los demás sigan haciéndole daño; la decisión es suya.
La vida es tan corta, que se puede terminar en un abrir y cerrar de ojos. Haga de este momento como si fuera el primero, el único y el último para disfrutar de lo que le gusta hacer. No se tome tan en serio los problemas. Esto último no es fácil; lo digo por experiencia. Pero cuando esté viviendo situaciones complejas tómese de la mano de Dios; Él ha prometido estar con cada uno todos los días hasta el fin de la vida. Desde Dios es posible comprender lo incomprensible. Cuántas veces no se pregunta el ser humano ¿Por qué sufro? ¿Por qué los demás no ven el camino por donde uno quiere caminar? ¿Por qué nadie valora lo que hago? Al que da más más se le exige más. Lo que se hace ha de hacerse para quedar bien con Aquel que ama sin medida.
Afectivamente disfrute los abrazos, besos y caricias de la pareja, hijos, hermanas y amigos. No se quede con la intención de expresar lo que siente. Exprese su afecto con un te quiero, te extraño, te amo. Académicamente busque la excelencia y la formación permanente. Familiarmente, no juzgue a sus padres o hermanos, porque de eso se encarga Dios. Al contrario, disfrútelos. Espiritualmente busque y encuéntrese con Dios. Laboralmente, disfrute el trabajo que tiene; siempre busque un trabajo en el que se sienta realizado. Existencialmente pregúntese ¿Quién soy yo? ¿Quién aparento ser? Desperdicie su existencia para dar sin esperar nada a cambio, amar sin ser amado, perdonar sin ser perdonado. La vida es amor, perdón, sacrificio, esfuerzo, alegría, felicidad, humildad, comprensión, obediencia, pobreza, justicia, solidaridad, etc. ¡Disfrútela! Haga las decisiones que tenga que hacer.

Al mal hay que cortarlo de raíz

ATRÉVETE
Al mal hay que cortarlo de raíz

Estamos a pocos días de las Elecciones Generales del 2015. ¿Por quién votar? Es una pregunta que todos los guatemaltecos nos estamos haciendo. Considero que vale la pena investigar un poco más sobre la identidad de los candidatos, porque “caras vemos, pero corazones no sabemos”. Estamos viviendo una coyuntura muy particular y compleja. Es un escenario, en donde cada político aparece con sus propios intereses. Aquí no hay nadie que esté haciendo lo que está haciendo, por “amor a Guatemala”; por amor a sus propios intereses, sí.
Un buen porcentaje de guatemaltecos está “feliz” por los últimos acontecimientos que se dieron en el Organismo Legislativo. ¿Cuánto durará esto? Estos sólo son pequeños paliativos a la crisis que estamos viviendo en Guatemala. Son pasos que se están dando, y está bien; pero no es la solución a la crisis de corrupción en la sociedad actual.
Si a estas acciones que se están dando, no les acompaña una verdadera revolución interna en cada guatemalteco, seguiremos de mal en peor. De nada sirve que se hagan antejuicios y que se quiten inmunidades, si en el interior de los y las guatemaltecas no se hace el esfuerzo por ser más coherentes e íntegros en cada acción que realicemos.
No es fácil ser íntegro. Es un reto de todos los días. Es muy fácil ver la paja en el ojo ajeno, pero somos incapaces de ver la viga en el nuestro. Me alegro por lo que está pasando en Guatemala, porque son síntomas de que cuando se quiere, se puede. Pero no podemos conformarnos sólo con ver estos cambios. “Yo”, en lo más íntimo de mi ser, ahí donde sólo yo y Dios pueden encontrarse y estar, debo comenzar todo un análisis sobre lo que estoy haciendo y que sé que le está haciendo daño a mi familia y a mi país. Los grandes cambios, comienzan dentro.
No es suficiente quitarle las ramas secas al árbol. Cuando en un bosque hay un árbol con gorgojo, no es suficiente sólo con cortar el árbol; es necesario, arrancar la raíz y quemarlo todo completito. Y es más, hay que cortar todos los que están alrededor de este árbol dañado. En otras palabras, lo quiero decir es que “al mal hay que cortarlo de raíz”, pero ¡qué difícil! Porque cuando ya nos toca a nivel personal quitarnos toda la caparazón para ser más íntegros…“no nos gusta”.
Es un buen momento para dejarnos guiar por el Espíritu de Dios; y no por el espíritu del mal. Porque créanme: la maldad existe en el mundo. No actuemos con el hígado. En la medida de lo posible tratemos de hacer la voluntad de Dios. “Saludos”.