¡Feliz día del niño!

ATRÉVETE

¡Feliz día del niño!

Aprovechando la celebración del Día del Niño, sería bueno que reflexione sobre las cualidades propias de los niños y que les haría mucho bien a los adultos. En la sociedad actual se ha perdido bastante la capacidad de vivir la vida como los niños. Los adultos se complican por todo.

Los niños y niñas son ejemplo de cómo se podrían abordar algunas situaciones complejas de la vida. Jesús dice que el reino de Dios es de los que son como niños. Un niño se enoja, pero al rato ya está contento. “La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño, (Nietzsche). En algunos momentos de la vida es sano vivir la vida como la vive un niño.

Si tiene niños, por favor abrácelos, béselos y deles amor. Nunca los maltrate, porque lo que usted está haciendo con ellos, eso mismo harán ellos más adelante. Cada quien hace daño por donde le hicieron daño.

Descubra ese niño oculto dentro de su yo adulto. Piense por un momento en el daño que le hicieron cuando era niño o niña. Durante los primeros 7 años de vida se formó una herida. Una herida normalmente es causada por falta de amor o por exceso de amor. Es posible que se haya sufrido maltrato físico, psicológico, económico y sexual.  Todo lo que sufrió en el pasado, le afecta y le mete en problemas en su vida actual. ¿Qué tiene qué hacer? La respuesta es muy sencilla: reconciliarse con su niño herido.

Este Día del niño, no solo abrace a los niños cercanos a usted. Haga el esfuerzo por abrazar a su niño interno. Dígale que ya no sufra, que de hoy en adelante ya nadie le podrá hacer daño, porque ahora ya está grande y puede defenderse.

Mientras usted no se reconcilie con su niño herido y le diga que ya no sufrirá más, será un poco difícil que sea feliz. Si no puede hacerlo por sí mismo, busque ayuda profesional. ¡Feliz día del niño!

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Dios te ama sin medida

Dios te ama sin medida

Uno de los problemas de la sociedad actual es la ceguera que muchos padecen. Tenemos ojos, pero somos incapaces de ver lo evidente; queremos pruebas objetivas y palpables para sentir la presencia de Dios. En la sociedad actual hay de todo tipo de gente, y cada uno viviendo sus propias circunstancias. Hay ricos, pobres, sanos, enfermos, malos, buenos, etc. Caras vemos, pero corazones no sabemos. Cada ser humano es un misterio. ¿Quién puede ayudarnos a comprendernos?

Como cristianos, hemos nacido con un deseo profundo de acudir a Alguien más grande, más superior que uno mismo. A ese Alguien lo llamamos: Dios. No existe en el mundo ningún hombre que sea capaz de obrar en la vida de hombres y mujeres tal como lo hace Dios. Piense en sus propias enfermedades, en sus propios sufrimientos, en sus propias luchas internas, en los problemas sin resolver que tiene. Por ejemplo, si alguien tiene un cáncer terminal ¿Puede curarse con todo el dinero que tiene? ¿Si pierde una parte de su cuerpo, puede ir a comprarla a un supermercado? La respuesta es No.

Haga memoria de ese montón de circunstancias agradables o desagradables, pero que igual, son parte de su vida. Tome conciencia de ellas. Si tiene problemas de alcohol y quiere dejarlo, si tiene un cáncer terminal y no sabe qué hacer, si tiene un novio o novia y sabe que esa relación no le conviene, si tiene unos padres que le hacen la vida imposible porque son tiranos y autoritarios, si tiene un marido que le maltrata física, económica y psicológicamente, si tiene una relación conflictiva con alguien, si tiene un maestro que le acosa, si dejó cursos y no sabe qué hacer, etc. Traiga toda su esencia ante la presencia de Dios y grítele: ¡Jesús, ten compasión de mí! Cuéntele todo lo que usted es, porque seguimos a un Dios que nos ama como somos, que nos ama sin medida, que quiere lo mejor para nosotros; pero que también nos exige vivir con disciplina, vivir con amor, vivir con perdón, vivir practicando la misericordia por todas partes. Dígale otra vez: ¡Jesús, ten compasión de mí! (Mc 10, 46-52).

Ten compasión de mí, porque estoy ciego y no veo. Estoy en un callejón sin salida, voy en túnel que no tiene fin. Quiero hacer bien las cosas, y todas me salen mal, quiero dejar de hacer cosas que me alejan de ti, quiero dejar la hipocresía, la soberbia y el orgullo, pero no sé qué hacer. Jesús hoy le dice: ¡Ánimo! Levántate. ¿Qué quieres que haga por ti? Podemos decirle: Jesús quiero ver un país mejor, quiero ver mejores políticos, quiere ver mejor a mis padres, a mis hijos, a mis hermanos. Quiero que me ayudes a dejar mi orgullo, mis malos hábitos, mis vicios, mis malos pensamientos, mi mal humor. Quiero dejar todo lo peor que hay en mi vida. Quiero dejar de sufrir por querer cambiar yo las circunstancias que sólo tú puedes cambiar. Quiero dejar la depresión a la que he caído. Quiero hacer tu voluntad y ser plenamente feliz.

Que Dios nos conceda la gracia de ser mejores hombres y mujeres en este mundo que necesita de grandes cambios profundos

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                                                                        Libertad e independencia

A propósito de la Independencia de Guatemala, vale la pena reflexionar sobre la “libertad”. ¿Somos en realidad un país libre desde 1821? ¿Quiénes han sido los responsables de no ser un país libre e independiente?

Según el Diccionario de la Real Academia, “libertad” es: “la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Estado o condición de quien no es esclavo. Estado de quien no está preso. Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres”.

En Guatemala, es cierto que teóricamente somos un país libre, en cuanto que podemos circular por el país, se puede opinar un poquito e ir a traer antorchas a otros Departamentos. Hay además otras actividades como los Actos Cívicos en algunas instituciones del Estado y en centros educativos, desfiles, etc. Está bien tener estas actividades, pero considero que la “libertad” y la “independencia” van mucho más allá, no se puede reducir a este tipo de actividades.

Comencemos por la libertad personal ¿Soy un hombre o una mujer libre? Si su respuesta es positiva, felicidades; si su respuesta es negativa ¿qué le esclaviza? Pueden ser sus vicios o malos hábitos; puede ser su pareja o alguna otra persona. La libertad personal es clave para que usted disfrute su vida. Posiblemente tiene que dejar a un lado estos vicios que desde hace años quiere dejar y no ha querido; o bien tiene que independizarse de relaciones enfermizas con otras personas, de paradigmas que ya no le sirven para nada. Reflexione sobre lo que necesita hacer, para vivir en una auténtica libertad.

¿Guatemala es libre e independiente? Yo creo que todavía le hace falta mucho. La violencia y delincuencia son sólo algunos de los males sociales que esclavizan a Guatemala, y parece que la solución de éstos va para largo.

A pesar de esta realidad conflictiva en el país, quiero instar a todos aquellos guatemaltecos y guatemaltecas que vivimos dentro y fuera del territorio, a que cada día nos levantemos con ganas de seguir haciendo bien nuestro trabajo, para transformar a este país que tanto anhela vivir en libertad, justicia y paz. Ayudemos a cambiar a nuestros semejantes, inyectémosles alegría y optimismo por la vida, porque solo de esta manera mejorará Guatemala.

La libertad es una actitud que se debe asumir ante la vida. Que estas fechas nos ayuden a reflexionar de dónde venimos y hacia dónde vamos. El 15 de septiembre es una oportunidad para que, tanto a nivel personal como de país, retomemos aquellos aspectos que nos conduzcan a una verdadera libertad psicológica, emocional y espiritual. Una libertad integral nos hace felices, y saca del subdesarrollo a cualquier país.

El que mal hace mal acaba

Por: Orlando Pérez

El que mal hace, mal acaba

Hombres y mujeres hemos nacido para hacer el bien en la sociedad. Sin embargo, hay algunos guatemaltecos que se dedican a tiempo completo a hacer daño a los demás. ¿Cómo pueden dormir tranquilos después de abrir carros, robar baterías,  asaltar a peatones y criticar injustamente a los demás?

Definitivamente el mal está encarnado en algunos hombres y mujeres, que no entienden que “el que mal hace mal acaba”. Cuando el mal habita en el interior del hombre, cree que lo que hace está bien , y que viene de Dios. De esta realidad nadie se libra.

Ayer en la tarde fui testigo de las consecuencias psicológicas que tiene un asalto en una persona. Un amigo cercano fue asaltado por tres hombres por la zona 2 de Xela. Hace algunos días abrieron, en cuestión de minutos, mi carro y quisieron sacarle la batería. Esta cultura de maldad debe terminar. La responsabilidad es de todos los guatemaltecos: Políticos,  empresarios, académicos, religiosos, estudiantes de todos los niveles académicos,  etc.

Los grandes cambios no vienen de un gobierno, las grandes cambios comienzan cuando “en lo privado” usted cambia. El miedo a cometer errores paraliza los cambios. No espere “ser perfecto” para transformarse y transformar a Guatemala.

Que Dios ilumine a quienes tienen los destinos de Guatemala, y a quienes trabajamos honestamente para transformar a este país tan rico en recursos de diversa índole. Recuerde el refrán: “A Dios rogando y con el mazo dando”.  Que estén bien.

 

 

 

Principios de la educación en Guatemala

El Artículo 71 de la Constitución Política de Guatemala reza: “Es obligación del Estado proporcionar y facilitar educación a sus habitantes sin discriminación alguna”.

El artículo 1 de Ley de Educación Nacional, Decreto No. 12-91 enumera los siguientes principios de la educación: a) Es un derecho inherente a la persona humana o una obligación del Estado. b) Respeto a la dignidad de la persona humana y el cumplimiento efectivo de los Derechos Humanos. c) Tener al educando como centro y sujeto del proceso educativo. d) Orientada al desarrollo y perfeccionamiento integral del ser humano a través de un proceso permanente, gradual y progresivo. e) Es un instrumento que coadyuva a la conformación de una sociedad justa y democrática. f) Se define y realiza en un entorno multilingüe, multiétnico, y pluricultural en función de las comunidades que la conforman. g) Es un proceso científico, humanístico, dinámico, participativo y transformativo.

Estos principios deben ser llevados en el bolsillo de quienes laboran en todos los niveles educativos. Es cierto que es un derecho inherente, y que el Estado tiene la obligación de brindarla, pero del “dicho al hecho hay mucho trecho”. La dignidad de los educandos no siempre se respeta, porque se viola continuamente.

En algunos lugares de Guatemala (como en la Libertad, Huehuetenango), parece que lo que dice la Constitución y la Ley de Educación Nacional no cuenta para quienes se dedican a la formación de los niños. Para algunos dirigentes magisteriales, prevalecen más sus propios intereses que los de miles de niños que desde hace semanas no están recibiendo clases.

San Juan Bosco decía: “el que no ama no educa, porque la educación es cuestión del corazón”. El verdadero educador debe trabajar por amor, no por dinero. Dios ha puesto en sus manos la vida de muchos niños para que la transformen; pero no lo logrará, si se deja manipular por quienes no tienen ningún interés de sacar del subdesarrollo a Guatemala.

¿Tienes valores o te vale?

ATRÉVETE

¿Tienes valores o te vale?

Si queremos un país en donde reinen los valores y no los antivalores, desde ya, hay que comenzar a trabajar juntos. Los promotores del mal en Guatemala y en el mundo siguen haciendo de las suyas, violando a diestra y siniestra la dignidad de la persona humana. Cada día crece el número de personas maltratadas física y psicológicamente a lo largo y ancho del país.

Estamos todavía a tiempo de enmendar errores y comenzar a construir una Guatemala distinta, en la que podamos salir a sus calles y carreteras, seguros de que nada nos pasará. La construcción de un país distinto, comienza en nosotros mismos. No es fácil construir sobre valores, pero hay que hacer el esfuerzo.  Para vivir en una Guatemala en paz y con respeto, es urgente que cada quien ponga su granito de arena en su propia familia; porque todos los que hacen daño, han nacido y crecido en el seno de una familia.

Los valores humanos, espirituales y éticos están “por los suelos”. Esta realidad es visible en casi todos los espacios de la vida nacional. Pareciera que la práctica de los valores “le vale” a medio mundo. Por eso es de vital importancia crear espacios que favorezcan la práctica de los valores humanos.

Urge rescatar y aumentar el número de personas que estén dispuestas a practicar y vivir los valores del respeto, la verdad, la identidad, la honestidad, la amistad y el amor. De todos los anteriores, el valor del AMOR es la fuente de todos los demás. Porque si usted se ama, tratará de cuidarse de manera integral.

Decía Antoine de Saint-Exupery: “el amor es lo único que crece cuando se reparte”. Pero nadie puede dar algo que no tiene. Es necesario cultivarlo, alimentándolo con otros valores como la responsabilidad y honestidad. Hemos nacido, para amar y ser amados. Hemos nacido, para vivir el amor responsablemente.

El amor es el mejor antídoto para erradicar la violencia, la hipocresía y cuando fruto del mal habita en el corazón del ser humano. El amor es la fuente de la transformación personal y social.

 

 

Ascensión del Señor

                                   Ascensión del Señor (8 de Mayo de 2016)
En la sociedad actual hay una serie de problemas de toda índole, de todo tipo. La delincuencia no para, la corrupción sigue su curso, los asaltos a negocios y tiendas continúa, la gente no respetas las señales de tránsito y se cruzan los semáforos en rojo, se estacionan donde no se debe, no se respetan las colas, etc. Y dentro de la misma Iglesia, a veces, no siempre, nos preocupamos más por sobresalir y competir con los demás que por hacer las cosas bien y con excelencia. En palabras paulinas, en la sociedad actual hay nuevos areópagos que necesitan ser evangelizados, entre los más importantes: la familia.
Los corruptos, los ladrones, los asaltantes y toda persona que hace el mal ha nacido en el seno de una familia. La familia sigue siendo la célula básica de la sociedad. Por lo tanto, no podemos quedarnos plantados mirando al cielo como los discípulos en la Primera lectura (Hch 1, 1-11): ¿Qué hacen allí parados, mirando al cielo? Por Jesús vino a esta mundo a enseñarnos a liberar a los pobres, a los marginados por la misma sociedad, vino a enseñarnos que hay que perdonar hasta 70 veces siete, es decir, siempre; vino a decirnos que no somos jueces para juzgar y castigar a los pecadores, como querían los escribas y fariseos hacer con aquella mujer que sorprendieron en adulterio, Jesús le dijo: mujer yo tampoco te condeno, pero no vulvas a pecar; Jesús vino a decirnos que no solo nos fijemos en la paja en el ojo del hermano, sino que miremos la viga en el nuestro. Jesús vino a decirnos: levántate, toma tu camilla y anda. Y sobre todo vino a enseñarnos el gran mandamiento del amor: ama a tu prójimo como a ti mismo.
Entonces, hoy Jesús asciende al cielo, a la diestra del Padre, pero vendrá de nuevo “para la salvación de aquellos que lo aguardan, y en él tienen puesta su esperanza” (Heb 9, 24-28; 10, 19-23), tal como lo dice la Carta a los Hebreos que hemos escuchado hoy.
Hoy, aquí y ahora hay necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados (Lc 24, 46-53). Es en la familia en donde deben comenzarse a sembrar valores morales y espirituales, para que en el futuro haya mejores ciudadanos y ciudadanas, que cuando lleguen a ocupar un puesto en la iglesia, en el Estado, en cualquier institución pública y privada, trabajen para el beneficio de los más necesitados, que trabajen para el bien común de todos los habitantes y no solo para sus propios intereses. Los valores morales y espirituales hacen que el ser humano vuelva a Dios.
En general, todos necesitamos volvernos a Dios y hablar de él en dondequiera que estemos. Las redes sociales deben usarse para evangelizar, para crear una mentalidad más positiva y optimista de la vida; las redes sociales no son para criticar y expresarse mal de nadie. Los medios de compunción en general deben ser usados con madurez, con equilibrio para anunciar que Jesús ascendió al cielo, y que mientras viene por segunda vez, yo debo predicar con palabras y obras que él es el Hijo de Dios, que padeció, murió y resucitó.
En este día de la ascensión de Jesús, meditemos sobre la manera cómo estoy yo anunciado su palabra y los frutos que esta palabra de Dios tiene en mi propia vida. Que la fuerza del Espíritu Santo nos acompañe siempre.