Principios de la educación en Guatemala

El Artículo 71 de la Constitución Política de Guatemala reza: “Es obligación del Estado proporcionar y facilitar educación a sus habitantes sin discriminación alguna”.

El artículo 1 de Ley de Educación Nacional, Decreto No. 12-91 enumera los siguientes principios de la educación: a) Es un derecho inherente a la persona humana o una obligación del Estado. b) Respeto a la dignidad de la persona humana y el cumplimiento efectivo de los Derechos Humanos. c) Tener al educando como centro y sujeto del proceso educativo. d) Orientada al desarrollo y perfeccionamiento integral del ser humano a través de un proceso permanente, gradual y progresivo. e) Es un instrumento que coadyuva a la conformación de una sociedad justa y democrática. f) Se define y realiza en un entorno multilingüe, multiétnico, y pluricultural en función de las comunidades que la conforman. g) Es un proceso científico, humanístico, dinámico, participativo y transformativo.

Estos principios deben ser llevados en el bolsillo de quienes laboran en todos los niveles educativos. Es cierto que es un derecho inherente, y que el Estado tiene la obligación de brindarla, pero del “dicho al hecho hay mucho trecho”. La dignidad de los educandos no siempre se respeta, porque se viola continuamente.

En algunos lugares de Guatemala (como en la Libertad, Huehuetenango), parece que lo que dice la Constitución y la Ley de Educación Nacional no cuenta para quienes se dedican a la formación de los niños. Para algunos dirigentes magisteriales, prevalecen más sus propios intereses que los de miles de niños que desde hace semanas no están recibiendo clases.

San Juan Bosco decía: “el que no ama no educa, porque la educación es cuestión del corazón”. El verdadero educador debe trabajar por amor, no por dinero. Dios ha puesto en sus manos la vida de muchos niños para que la transformen; pero no lo logrará, si se deja manipular por quienes no tienen ningún interés de sacar del subdesarrollo a Guatemala.

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¿Tienes valores o te vale?

ATRÉVETE

¿Tienes valores o te vale?

Si queremos un país en donde reinen los valores y no los antivalores, desde ya, hay que comenzar a trabajar juntos. Los promotores del mal en Guatemala y en el mundo siguen haciendo de las suyas, violando a diestra y siniestra la dignidad de la persona humana. Cada día crece el número de personas maltratadas física y psicológicamente a lo largo y ancho del país.

Estamos todavía a tiempo de enmendar errores y comenzar a construir una Guatemala distinta, en la que podamos salir a sus calles y carreteras, seguros de que nada nos pasará. La construcción de un país distinto, comienza en nosotros mismos. No es fácil construir sobre valores, pero hay que hacer el esfuerzo.  Para vivir en una Guatemala en paz y con respeto, es urgente que cada quien ponga su granito de arena en su propia familia; porque todos los que hacen daño, han nacido y crecido en el seno de una familia.

Los valores humanos, espirituales y éticos están “por los suelos”. Esta realidad es visible en casi todos los espacios de la vida nacional. Pareciera que la práctica de los valores “le vale” a medio mundo. Por eso es de vital importancia crear espacios que favorezcan la práctica de los valores humanos.

Urge rescatar y aumentar el número de personas que estén dispuestas a practicar y vivir los valores del respeto, la verdad, la identidad, la honestidad, la amistad y el amor. De todos los anteriores, el valor del AMOR es la fuente de todos los demás. Porque si usted se ama, tratará de cuidarse de manera integral.

Decía Antoine de Saint-Exupery: “el amor es lo único que crece cuando se reparte”. Pero nadie puede dar algo que no tiene. Es necesario cultivarlo, alimentándolo con otros valores como la responsabilidad y honestidad. Hemos nacido, para amar y ser amados. Hemos nacido, para vivir el amor responsablemente.

El amor es el mejor antídoto para erradicar la violencia, la hipocresía y cuando fruto del mal habita en el corazón del ser humano. El amor es la fuente de la transformación personal y social.