Faraones y pilatos de la sociedad actual

En el diario vivir, hombres y mujeres descubren que la “persecución” es una experiencia por la que muchos seres humanos pasamos. Según el diccionario (therfreedictionary.com), la persecución es una acción se seguir a una persona o un animal que huye para alcanzarlo; es un acoso molesto a alguien para que acceda a algo. Un ejemplo claro de persecución se encuentra en (Ex 3,1-8.13-15). Moisés huye de Egipto, porque el Faraón lo quiere matar. Se refugia en el Monte Sinaí, y ahí su vida cambiará, porque se encuentra con Dios y se le encomienda la liberación de un pueblo.
La experiencia de este hombre se repite en los tiempos actuales. Es una experiencia que se tiene todos los días; no como la que tuvo Moisés, pero sí hay momentos fuertes de persecución. La reacción normal ante un acoso sexual, psicológico, eclesial, civil o en la misma familia, es huir. Pero la actitud que se debe asumir ante cualquier persecución es la de enfrentarla y dar la cara. Porque detrás de cada persecución hay un razón de fondo que no se percibe.
El Evangelio narra como “unos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios”, (Lc 13, 1-9).
El Faraón y Pilato son un modelo de hombres perseguidores; estos hombres representan la encarnación del mal. Pero actualmente también pueden existir faraones y Pilatos chapines, que se dedican a perseguir y asesinar, no tanto físicamente, sino moral y emocionalmente.
Cuando un esposo o esposa hace sufrir a su pareja, está siendo un perseguidor. Cuando un sacerdote, un pastor, un Obispo, un médico, un abogado, un profesor o cualquier otro profesional se dedica a acosar física y psicológicamente a sus súbditos, está siento un auténtico perseguidor; y tarde o temprano se pagará la maldad que en el presente hace.
Cuando San Pablo va a predicar a Corinto, hacia el año 50 d. C. descubre una serie de costumbres idolátricas, pero les dice que no es suficiente solo la práctica de ritos si éstos no van acompañados de un cambio de conducta. Les recuerda que sus antepasados todos estuvieron bajo la nube, cruzaron el mar Rojo, se sometieron a Moisés, comieron lo mismo…pero la mayoría desagradó a Dios y murió en el desierto (1Co 10, 1-6.10-12).
Entonces, es el momento para reflexionar sobre mi propia vida. ¿He perseguido a alguien durante los años de vida que Dios me ha regalado? ¿He utilizado los puestos o el cargo que tengo para acosar física y psicológicamente a mis trabajadores? ¿He sido un hijo o hija que me he dedicado a juzgar a mis padres y a hacerlos sufrir sólo porque ellos no me complacen? ¿Soy un hombre o una mujer que no le importan los medios con tal de lograr sus fines? ¿He utilizado mi profesión para perseguir injustamente a los demás?
Hoy, el Dios de la vida me está dando la oportunidad, como se la dio a Moisés, a Pablo para arrepentirme de mis pecados y de cuanta acción injusta he realizado en la vida. Jesús afirma que si no me arrepiento de corazón, moriré de manera semejante a la de los galileos y los 18 que murieron aplastados por la torre de Siloé. Dice de manera “semejante”, no dice que “igual”. Si no se comienza un cambio de vida, el espíritu del mal me perseguirá y asesinará en vida.
En conclusión, hoy tenemos la oportunidad de ser faraones y Pilatos; o bien, ser auténticos discípulos de Cristo. Dios viene todos los días a buscar buenas ideas, valores y virtudes a nuestra vida, pero no encuentra. Sin embargo nos dice: voy a darles un tiempo más, para que se confiesen, busque dirección espiritual y psicológica, practiquen los sacramentos, luego vuelvo. En seguida vendré para ver si han dado frutos buenos. Si a pesar de esta oportunidad, no cambiamos, entonces nos dejará en libertad para seguir siendo instrumentos del mal.

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Demonios vestidos de ángeles buenos

                                                        ATRÉVETE
Demonios vestidos de ángeles buenos
El hombre y la mujer están en el mundo, pero su destino final no es el mundo. Se está en este mundo terrenal relativamente poco tiempo, aproximadamente entre ochenta a cien años. En este mundo vivimos entre dos fuerzas: la fuerza del mal y la fuerza del bien. El reino de mal tiene su origen en el diablo y pretende implantarse en la mente y el corazón de quienes se lo permiten. El reino del bien, tiene su fuente en Dios, Sumo Bien, y su fin es implantar el amor en la mente y el corazón de hombres y mujeres.
La influencia de cada uno de estos reinos en la vida personal, familiar, institucional, de país y en todo el mundo, va a depender de qué tan bien o qué tan mal se esté internamente. Hay que estar atentos, porque el “mal no se duerme”, y en cualquier momento se manifiesta “vestido de ángel bueno”. Es importante estar bien internamente, para no dejarse UTILIZAR por el mal. El mal busca a personas “aparentemente con valores” para propagarse en la sociedad. Cuando alguien se deja utilizar por el mal, se está convirtiendo en “enemigo de la cruz de Cristo”, (Flp 3,17-4,1). En este mismo texto dice San Pablo: “Estos tales acabarán en la perdición, porque su dios es el vientre, se enorgullecen de lo que deberían avergonzarse y sólo piensan en cosas de la tierra”.
¡Ojo! Que no le pase a usted esto. Es una tarea ardua, porque “ser amigo de la cruz de Cristo”, implica riesgos y sacrificios, pero hay que correrlos; quien no los quiera correr, nunca hará nada en la vida. El miedo es de cobardes.
¿Qué significa pensar en cosas de la tierra? Reflexione. Hay muchas cosas en esta tierra. Para muchos que desempeñan puestos importantes en cualquier parte del mundo, el dinero es un dios al que aman sin medida. Y no les importa ser como máquinas aplanadoras con los demás, con tal de conseguir sus fines. Por dinero, les vale “madre” todo. Una vez encontrada su presa “descienden como buitres sobre los cadáveres” (Gn 15, 5-12.17-18). Lo que muchas veces no saben estos tales es que estos cadáveres solo tienen apariencia de “cadáveres”, es decir, tienen vida y vida en abundancia.
Para quienes estén viviendo las consecuencias de personas que están siendo utilizadas por el mal (en la política, en el deporte, en instituciones educativas, iglesias, familias, etc.) le recomiendo “ORAR” sin desfallecer. Los planes macabros del mal se deshacen a base de oración. Debe ser una oración profunda, sincera y con fe plena. La oración transforma: “Jesús, mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se hicieron blancas (Lc 9, 28-36).
Pidamos entonces “por todos los que nos hacen el bien y por los que nos hacen daño, por nuestros amigos y enemigos, por nuestros compañeros de trabajo o estudio: que juntos sepamos escuchar la voz del Señor y seguir sus caminos”, (Morán, 2016). Por los artistas, médicos, abogados, científicos, psicólogos y psicólogas, pedagogos, auditores, contadores, sacerdotes, pastores, políticos, diputados, deportistas, obispos, para que desde su profesión y vocación transfiguren la sociedad actual en una digna morada de hombres y mujeres.

La comunicación asertiva en la pareja

La comunicación asertiva en la pareja
Cuando un hombre y una mujer comienzan a conocerse, cada quien pone de su parte para expresar de la mejor forma posible sus emociones y sentimientos. Conforme pasa el tiempo, esa relación se va quebrantando, debido a las diferencias que van surgiendo como parte de ese proceso de conocimiento. Por fin deciden unirse en matrimonio. Al principio todo funciona bien, pero de pronto: comienzan los gritos y los insultos. ¿En dónde está la causa de los conflictos? En los siguientes párrafos aparece la respuesta.
La comunicación asertiva es la mejor arma que pueden usar las parejas para solucionar sus problemas. No existe, hasta el momento, ninguna otra técnica para vivir bien, que el diálogo. Eso sí, tiene que ser una verdadera y auténtica comunicación, pues de lo contrario, la relación poco a poco se irá deteriorando hasta terminar en la separación. Se basa en transmitir de forma clara y concisa lo que queremos. En una comunicación asertiva no se vale cantinflear. Es una comunicación contundente, sin titubeos. La comunicación es esencial en cualquier relación de pareja por a través de ella las dos personas se conocen, comprenden y aman.
Es importante que la pareja sepa los gustos, pensamientos y sentimientos; esto permite entenderse y ayudarse cuando se necesiten. Para amar a una persona antes hay que conocerla. La pareja es un proyecto de dos personas que deciden compartir su vida para siempre, por lo que ambos deben compartir incondicionalmente todo lo que son y tienen. Pero, para que este proyecto fundado en el amor no se destruya, es necesaria una comunicación fluida basada en el diálogo y necesaria para que la convivencia tenga sentido.
Las palabras son importantes, pero lo son aún más la mirada, los gestos, la sonrisa, la expresión facial, es decir, el lenguaje no verbal es clave porque es más expresivo y cercano que las propias palabras. Los elementos claves en una comunicación asertiva son: el diálogo, una escucha activa, expresar lo que se siente (incluido el encuentro sexual), y el respeto. No se puede vivir en la pareja, con “suposiciones”. A veces se cree que basta sólo con saludarse, asentir con la cabeza y “suponiendo” que la otra persona me conoce.
En conclusión, la comunicación se sirve de instrumentos verbales y no verbales. Para que en esta comunicación el diálogo sea fructuoso se requiere de una actitud de escucha. Escuchar significa tomar en serio lo que el otro vive y dice, porque los seres humanos “somos” en cuanto “expresamos”, en cuanto acogemos la expresión de cuantos nos rodean. Una sana comunicación asertiva evitará la violencia física, sexual, psicológica y económica en la pareja. La comunicación asertiva está fundamentada en el amor y facilita la felicidad plena en la pareja y en los hijos. La comunicación asertiva está siendo víctima del odio, las envidias y chismes; bien dicen que la “lengua no tiene hueso”. Los fracasos matrimoniales tienen su origen en una comunicación no-asertiva. No hay que olvidar que es muy importante: lo que se dice, cómo se dice y dónde se dice. No juzgar, porque a veces se ve la paja en el otro, pero se es incapaz de ver la biga en el propio.
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Ética y relativismo moral

Sagols, L., Linares, J. y De la Garza, M. en el libro en Ética y valores afirma que “la moral es el conjunto de costumbres, hábitos, normas (muchas veces no escritas), códigos de conducta, reglas y tradiciones que conforman a una comunidad humana que se reconoce como tal”. Define a la ética como una reflexión crítica de los individuos sobre las costumbres. Ética viene de ethos que significa carácter: marca o sello distintivo; es la reflexión teórico-filosófica sobre la moralidad, es decir, sobre el carácter moral de los seres humanos, (Pp. 3-4).

Por otro lado, el relativismo es una corriente filosófica que sostiene la relatividad del conocimiento, pero esta relatividad no radica en las limitaciones del sujeto cognoscente, sino que deriva del objeto conocido, ubicado siempre en un contexto diferente. Esta corriente se ve reflejada en Protágoras (485-415 a. C.) quien afirmaba: “el hombre es la medida de todas las cosas”. Según Protágoras todo es relativo a la especie humana, es decir, no hay una verdad absoluta sino que es relativa a las razas y pueblos.

Ahora bien, aplicando esta corriente al campo moral, hay que tener mucho cuidado, porque puede confundir a las personas, en cuanto a la actitud que éstas asuman en el momento en que les toque vivir experiencias profundas de vida. Porque la verdad no es relativa o variable.

El hombre y la mujer han nacido para ser felices; y la única manera de ser felices es el conocimiento de la verdad, porque la verdad les hace libres. El mundo actual está sumido en una serie de problemas éticos y morales. Un problema serio es el relativismo moral, según el cual la verdad depende del sujeto y no del objeto. Pongo un ejemplo: el aborto. El aborto es un crimen que se comete deliberadamente contra un ser indefenso. Alguien podría argumentar que la decisión de tener o eliminar una vida es de la mujer embarazada, y que como no está preparada, que lo mate. Esta actitud es fatal, porque se está violando un valor universal: la vida. La vida la da Dios y Él es el único que puede quitarla. El derecho a vivir es un valor universal válido en todas las culturas y en todos los tiempos. El quinto mandamiento afirma: no matar. Es una verdad universal.

El relativismo moral le hace creer al hombre y a la mujer que la verdad depende de ellos. Desde un punto de vista religioso y cristiano, una persona defensora de esta corriente, puede decir que algo es pecado o malo, si él lo considera y lo percibe así, caso contrario puede hacer lo que quiera. El relativismo moral conduce al libertinaje sexual, a medir todo según el propio criterio, porque como “yo soy la medida de todo”, entonces nadie, ni los padres de familia, ni los profesores, ni mucho menos la iglesia pueden decirme cómo debo yo actuar. Si un esposo relativista considera que tener relaciones sexo-genitales fuera del matrimonio no es malo, porque él lo cree así, no hay problema. El bien o el mal, según esta corriente, dependen de las circunstancias y de la opinión de quien realice las acciones.

En conclusión, el relativismo moral es un atentado para la ética, porque el hombre no puede ni debe adaptar la verdad a su conveniencia y antojo. La verdad no es relativa ni variable. Varían las personas y los tiempos, pero la verdad será siempre la verdad. Contrario a lo que afirman los relativistas, que lo que hoy es verdad mañana puede ser falso. Pero no es así. No se puede limitar y reducir la verdad a la opinión y circunstancias del individuo. La verdad es siempre la verdad para cualquier cultura y tiempo. La verdad no tiene validez limitada ni reduccionista. El robo, la eutanasia y el aborto serán siempre acciones ilícitas en cualquier pueblo, nación y cultura.

Este es un tema que vale la pena profundizarlo más y abordarlo en todos los espacios posibles de la sociedad actual. Hay muchísimas personas que están construyendo una moral de acuerdo a sus intereses. Esto no se debe permitir. El relativismo moral bloquea el acceso a la verdad plena y hace creer que cada quien tiene su propia verdad.

Remar mar adentro

Homilía 7 de Febrero de 2016

Hace ocho días el Señor nos decía que nadie es profeta en su propia tierra. Y hoy se manifiesta en la primera lectura (Is 6, 1-2.3-8) las dificultades por las que tuvo que pasar el profeta Isaías para anunciar a Dios. Un hombre de labios impuros llamado por Dios en el siglo VIII a. C. para anunciar su mensaje.

En la segunda Lectura (1Co 15, 1-11), Pablo describe la experiencia que ha tenido en la predicación de la Palabra de Dios a la comunidad de Corinto. Les anunció el misterio pascual y cómo Jesús resucita y se les aparece a muchos y finalmente a él: por eso dice de sí mismo: que soy como un aborto, porque yo perseguí a la Iglesia, y por eso soy indigno de llamarme apóstol.

Como vemos, Dios llama a hombres pecadores para anunciar su mensaje de salvación. Y como Él sabe que son pecadores, así también les da la gracia para que cumplan bien su trabajo como evangelizadores. Al profeta Isaías, por medio de un serafín, le lleva una brasa con la que le toca la boca para purificar sus labios y perdonar sus pecados. En el caso de Pablo él mismo afirma hoy: sin embargo, por la gracia de Dios, soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en mí. En el Evangelio de hoy (Lc 5, 1-11) Simón Pedro, luego de ver la cantidad de pescados que había pescado, dice: apártate de mí, Señor, porque soy un pecador”. Y todos sabemos que Pedro, en el futuro fue el Primer Papa de la Iglesia.

Todo lo anteriormente dicho hasta aquí debe convertirse para nosotros en una motivación, para anunciar el mensaje de Dios en nuestra propia vida, en nuestras familias, en los centros educativos, en las aulas, etc. No hay excusas para dejar de anunciar a los demás que Dios existe, que Jesucristo está vivo entre nosotros y que se hace presente en los sacramentos de la Iglesia. Esta tarea no es fácil. En el camino de la evangelización siempre vamos a encontrarnos con personas que no aceptarán nuestros consejos, y dirán cosas de nosotros. Por eso hoy en el Evangelio Jesús nos dice: naveguen mar adentro. Navegar contra la corriente es un trabajo que exige estar empapados de Fe, esperanza y caridad. Para hablar con Dios y de Dios a los demás se requiere ser hombres y mujeres con los pies en la tierra, que primero reconozcan que son pecadores, pero que quieren y desean utilizar sus debilidades para generar cambios personales que beneficien a miles de personas en la sociedad actual.

El MAR representa el mundo en el que vivimos. Hay necesidad de evangelizar el deporte, la política y muchos otros espacios en nuestro país. El MAR representa también nuestro mundo personal interno. Creemos a veces que ya no podemos más, que las fuerzas se acaban, que los problemas no cesan y que nada tiene sentido. Sin embargo, Jesús nos dice hoy que en nuestro interior está la fuente de la vida, están las energías para seguir viviendo. Dentro de nosotros están todos los valores y virtudes suficientes para seguir con la frente en alto y demostrarle al mundo que Dios vive, y vive dentro. Jesús le dice hoy a Pedro: no temas. Porque los temores no llevan a nada.

Cuaresma: camino para raspar la mugre acumulada

Dentro del año litúrgico de la Iglesia Católica está ubicado el tiempo de cuaresma. La cuaresma es tiempo de gracia y conversión. Durante este tiempo los cristianos católicos tenemos la oportunidad de meditar sobre toda nuestra vida, y descubrir aquellas áreas que requieren de más dedicación de nuestra parte.
La cuaresma es un tiempo para limpiar nuestra propia casa. Hagamos memoria de nuestra forma de hablar, nuestro carácter, la manera cómo tratamos a los demás, etc. Esta memoria, nos permite darnos cuenta de que nos hace falta mucho por cambiar.
¿Cómo hacer para que la Cuaresma no sea una más en mi vida? Primero, tengo que ser consciente de mi realidad de pecado. Tengo que reconocerme pecador ante Dios; que muchas veces no he hecho la voluntad de Él, sino mi voluntad.
Uno de los problemas del mundo actual es que el hombre y la mujer quieren hacer su voluntad y no la de Dios. Incluso hay quienes se pelean con Dios, como si Él fuera el responsable de sus fracasos. El Dios de Jesucristo no es ningún fracasado. Jesús fue un hombre de éxito, que no se dejó manipular por corrientes de pensamiento o grupos sectarios de su tiempo. El tiempo de cuaresma nos puede servir para ubicarnos en nuestra vida.
Jesús sufrió por la envidia y el orgullo de quienes no compartían su Evangelio. Jesús no es un Dios de muertos, sino de vivos. Actualmente están surgiendo hombres que se creen “dioses” salvadores del género humano; pero éstos no son más que falsos profetas del siglo XXI.
Entonces… “ojo”. Que los problemas personales, familiares y de país, no nos impidan acercarnos más a Dios. El ser humano necesita urgentemente integrar más a Dios en su vida. El tiempo de cuaresma le puede ayudar para integrar al Dios de Jesucristo en todas aquellas áreas de su vida que más necesiten.
No basta con ir a cargar un par de veces en las procesiones de la Semana Santa. Hay quienes cargan toda una semana, pero son incapaces de perdonar a quien le ha ofendido.
En pocas palabras, la Cuaresma es más que andas y procesiones; es un tiempo para acercarse a Dios, a través de la oración, el ayuno, la lectura y la limosna. Hay que orar sin cesar a Dios. Hay que ayunar de malos pensamientos, de malas palabras, de críticas injustas hacia los demás. Hay que dar de lo único que tengamos, no de lo que me sobra.
La cuaresma es un tiempo para raspar la mugre, la suciedad que hemos acumulado por mucho tiempo. San Benito nos pide que hagamos algo “voluntariamente”, algo que no esté establecido por el sistema de costumbres diarias, algo que no sea impuesto, al no prescrito por normas. Nos invita a hacer algo que nos permita estar abiertos para escuchar la voluntad de Dios en nuestra vida. La cuaresma es un tiempo para encontrarnos con Dios en las relaciones comunitarias, interpersonales, en el trabajo, en las aulas. Así como para dictar una conferencia, preparar un examen, preparar una clase, requiere de esfuerzo, así también, se requiere de mucho esfuerzo estar cada minuto de nuestra vida en la Presencia de Dios.

Conviértase en restaurador de valores

ATRÉVETE
Conviértase en restaurador de valores
La vida del ser humano está llena circunstancias positivas y negativas. Es común escuchar frases como éstas: la vida es dura, la vida es complicada. Hay muchas frases que se utilizan para expresar las dificultades que implica estar vivo. Yo diría que la vida en sí misma no es dura ni complicada. La vida es un regalo de Dios para el hombre y la mujer. La vida es un valor que está ahí, que se le da al hombre y a la mujer para que lo pongan al servicio de los demás. El ser humano sí se complica. Ante una circunstancia adversa, uno tiene varias opciones de reaccionar.
Cuenta la historia que un día iba caminando un maestro con su discípulo por un camino de tierra. De repente la gente por donde iban caminando comenzó a insultarlo con palabras “fuertes”. Pero el maestro siguió caminando como si nada estaba pasando. Entonces el discípulo le dijo que por qué no respondía nada ante los insultos. Pero el maestro replicó: a mí no me molesta, porque no les hago caso. Y prosiguió su camino.
Todos los días se experimentan situaciones adversas y que no concuerdan con lo que se piensa. Pero no se pueden evitar. Lo que sí se puede hacer cada día es pedirle sabiduría a Dios para no sucumbir ante las adversidades y superarlas.
Este domingo 24 de enero le mencionaba a la gente la importancia de “restaurar” lo que no esté bien en la vida. Imagínese un edificio viejo, si no se restaura, tarde o temprano se caerá. Lo mismo pasa con el ser humano. Para que las mentiras de los políticos, la falsedad de quienes le rodean, la mediocridad ambulante en las calles, la maldad impresa en empresas e instituciones, la hipocresía, las malas intenciones, los chismes y la corrupción no afecten nuestra vida física, emocional y espiritual, es necesario “estar bien restaurados”.
Según (http://es.thefreedictionary.com), la palabra “restaurar” significa: arreglar o reparar una obra de arte de los daños que ha sufrido, volver a poner una cosa en el estado que antes tenía, volver a restablecer un régimen político, recuperar. Según lo mencionado en este párrafo, la restauración puede aplicarse a varias áreas de la vida en la sociedad actual. Por ejemplo, los políticos tienen la responsabilidad de “restaurar” los daños que sus antecesores han dejado. Eso sí, tienen que hacerlo con prudencia, para no terminar peor que ellos.
Pero yo le sugiero que, antes de restaurar cualquier otra cosa, restaure su alianza de amor con Dios, las relaciones interpersonales con sus hijos, con su esposa, con su familia y con los seres que más ama. No es sano seguir viviendo como perros y gatos en la familia, en la empresa y en la misma iglesia.
Haga el esfuerzo de restaurar el amor, el perdón y la verdad. En pocas palabras “restaure” los valores que ha dejado a un lado. Una buena restauración física, psicológica y espiritual le permitirá desfrutar el presente y ser feliz las 24 horas del día.