Jesucristo camina a mi lado

Misericordia
Jesucristo camina a mi lado

La resurrección cambia el miedo por valentía. Esto le pasó a Pedro, quien por miedo negó ser discípulo de Cristo; pero ahora se presenta lleno del Espíritu Santo, levanta la voz y habla de Jesucristo resucitado e invita a un cambio de vida. El tiempo  de Pascua es pasar de la muerte a la vida, de la duda a la certeza, de la pasividad a la acción. Durante este tiempo el mensaje que todos debemos anunciar es este: Cristo ha resucitado y camina a nuestro lado. “Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos”, (Lc 24, 13-35).

Después de la muerte de Cristo, los discípulos estaban desconcertados, desanimados, ciegos y con mucho miedo, porque aquel de quien esperaban la liberación de Israel, ha muerto y no saben nada de él. Ante este desconcierto se aparece Jesús y les dice: Qué insensatos son ustedes y que duros de corazón para CREER todo lo anunciado por los profetas. Y en ese momento comenzó a explicarles las escrituras y lo reconocen en la fracción del pan.

El camino de la vida no es fácil. Hay momentos muy duros en la vida de hombres y mujeres. En el momento menos esperado aparecen las enfermedades graves, problemas complejos de pareja y entre y con los hijos. En la sociedad actual hay siempre algunos que se dedican a hacer el mal día y noche. La violencia no para, la delincuencia sigue su curso.

Ahora bien ¿Creo firmemente que Jesús ha resucitado? ¿Creo que está siempre conmigo? ¿Creo que él me puede sanar de todas mis enfermedades físicas, psicológicas y espirituales? ¿Soy capaz de reconocerle en mis actividades diarias? ¿Estoy plenamente convencido de que él siempre camina a mi lado? Si creemos en todo esto, es porque tenemos fe. ¿Y qué es la fe? La fe es creer en Dios, y CREER es estar enamorado de Dios (B. Lonergan, teólogo canadiense?

Creer que Jesucristo ha resucitado y se hace presente en su Palabra y en la Eucaristía. ¿Pero qué tengo que hacer para reconocer su presencia en su palabra y en la Eucaristía? Yo creo que el requisito fundamental para verlo, para descubrirlo a mi lado, es el amor. Y es que Jesús resucitó porque me ama. Cada día es propicio para dejarme acariciar más por Jesús resucitado, a través de la escucha de su Palabra y de sus sacramentos, especialmente el Sacramento de la Eucaristía. “Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, la partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron…” Una persona enamorada de Dios se siente atraído por Él,  nada ni nadie llena su corazón que no sea su Palabra, sus sacramentos, su Iglesia con su Tradición y Magisterio. Cuando nos enamoramos de Dios sentimos que solo Él es la fuente de la alegría, de la luz en nuestra vida. Creer en Jesús  significa VIVIR ENAMORADOS DE DIOS.

Para una persona enamorada de Dios no es ningún estorbo estar en silencio de vez en cuando para estar en intimidad con él; el enamorado de Dios escucha su palabra, vive los sacramentos, viene a misa, hace obras de caridad, perdona, anuncia y denuncia. El enamorado de Dios hace la voluntad de Dios, vive en el Espíritu de Dios.

Dios nos ha rescatado de nuestra manera estéril de vivir, nos ha rescatado no con bienes efímeros, sino con la sangre preciosa de Cristo, el cordero sin defecto ni mancha, al cual Dios había elegido desde antes dela creación del mundo, y por amor a ustedes, la ha manifestado en estos tiempos, (1 Pe 1, 17-21).  Por amor Dios camina a nuestro lado; y solamente el amor nos va a permitir descubrir su presencia en este camino de la vida.

Que el Espíritu de Jesús resucitado nos ayude a seguir en nuestro proceso de enamoramiento de Dios, porque solamente amándonos, amando al prójimo y amando a Dios podremos estar un día con Dios en la vida eterna.

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La vida y yo

Santa Escolástica Café
Un lugar para meditar y compartir

                                         La vida y yo

La vida es el don más maravillo que Dios nos ha regalado. Pero vivir implica un sinfín de problemas, entre ellos las enfermedades, los fracasos, etc. Pero a pesar de todos estos problemas hay que aprender a vivir de la mejor manera posible, de tal modo que nada ni nadie pueda hacernos daño. Hasta donde vamos en la vida hay que ser agradecidos con Dios por todo lo que nos ha dado. Dios nos ha puesto en el camino a muchas personas para que aprendamos: abuelos, papás, familia y amigos. De todos ellos debemos aprender lo bueno y positivo. Lo que no sirve déjelo a un lado.

En la sociedad actual se requiere de hombres y mujeres que sepan ser amigos, que amen a sus papás, que no se dejen manipular, que hablen con la verdad, que sean sinceros, que amen la verdad y la libertad. Guatemala requiere de hombres y mujeres disciplinados y con ganas de formarse bien para transformar a esta sociedad llena de maras y violencia.

No olvidemos que si queremos que la vida nos dé mucho, hay que apostarle mucho. El éxito requiere de esfuerzo y sacrificios, requiere de una excelente planificación. Los grandes sueños se trabajan todos los días.

¿Pero qué estoy haciendo para ser una mejor persona? La excelencia humana se trabaja todos los días.

Que Jesús resucitado nos conceda la gracias de hacer morir cuanto hábito malo exista dentro de nosotros, y nos permita actuar siempre, dondequiera que estemos, con valores morales y espirituales.

 

Se es mosca cuando…

                                                                      ATRÉVETE

                                 Se es mosca cuando…

Una mosca es un “insecto díptero, muy común y molesto, de seis milímetros de largo, cuero negro, cabeza elíptica, más ancha que larga, ojos salientes, alas transparentes cruzadas de nervios, patas largas con uñas y ventosas, y boca en forma de trompa, con la cual chupa las sustancias de que se alimenta”, (RAE, 2014)

Una abeja es un “insecto himenóptero, de quince milímetros de largo, color pardo negruzco y con vello rojizo. Vive en colonias, cada una de las cuales consta de una sola hembra fecunda, muchos machos y numerosísimas hembras estériles; habita en los huecos de los árboles o de las peñas, o en las colmenas que el hombre prepara, y produce la cera y la miel” (RAE, 2014).

En pocas palabras una mosca es un animal “cae mal”, porque anda por todos lados, se para en lo peor y eso peor es depositado en su plato de comida. Se le espanta y vuela rápido, pero pronto vuelve a aparecer. Si se está en un restaurante, se llama al mesero para que haga algo, éste viene y pone una velita sobre la mesa para ahuyentar al inquieto animalito, pero los esfuerzos son en vano. Son fastidiosas, sucias, necias y producen enfermedades.

En cambio una abeja, trabaja arduamente, busca las mejores flores, les extrae el néctar y lo deposita en  el panal para producir miel. Luego, el apicultor la procesa, la lleva a los supermercados para que la compren las personas y se alimenten.

En la sociedad actual nunca hacen falta personas que tienen el perfil de una mosca: hacen daño, se aprovechan de los demás, ejecutan planes macabros, andan llevando su veneno de un lado a otro y “se suben a su macho y quien los baja”.

Las instituciones públicas y privadas necesitan personas que llenen el perfil de una abeja: optimistas, proactivas, practicantes de valores, con ética profesional y que siempre estén dispuestas a dar lo mejor de sí mismas.

Las abejas producen miel; las moscas enfermedades. El don de la vida sirve para endulzar y no para contaminar la vida de los otros. Sin embargo, esta comparación no mucho agrada, porque a nadie le gusta que lo confronten y que le digan que es una mosca. Pero cuando se usa le lengua para destruir, para chismear y para hablar a las espaldas de las personas que conocemos, se está llenando el perfil de una mosca.

Entonces, la mejor persona no es la que tiene tres, cuatro o cinco maestrías; “parecen amaestrados” (Raúl Calderón Tello). La mejor persona es la que habla con la verdad y es transparente como el agua. Y es que el hábito no hace al monje. Las apariencias engañan. Es sano hablar cuando se tenga que hablar, y callar cuando se tenga que callar. Hay que tener claro que nadie es monedita de oro para caerle bien a todos. Pero si le juzgan y critican sin conocerle, no se preocupe, porque los perros ladran cuando desconocen a las personas.

 

 

ATRÉVETE

 

El ser humano y su relación con la naturaleza

Cuando contemplo la naturaleza, y todo lo que en ella habita, medito y me pregunto ¿Por qué está tan destruida? Y me respondo: el responsable es el mismo ser humano que no ha sabido respetarla.

Según Descartes (1996-1650), “el hombre piensa, luego existe”. Pero cuando veo los destrozos, el odio por doquier, la falta de respeto entre hombres y mujeres y con la naturaleza misma ¿qué le estará pasando? ¿Será que piensa? Aristóteles (384-322 a. C.) afirmaba que el hombre es un “animal racional”. Con los desmadres que en la actualidad está cometiendo, se tiende a ser escéptico, como bien argumentaba San Agustín (354-430): “si me equivoco, existo”.

En Quetzaltenango y en el mundo entero, a diario hay acciones que son realizadas por humanos, pero que no parecen humanas: homicidios, suicidios, guerras, etc. Lamentablemente se ha utilizado la inteligencia para autodestruirse. De toda la creación, los seres más perfectos, son el hombre y la mujer. Por lo tanto, debemos respetarla. ¿Cómo? Cada uno reflexione sobre lo que está y no está haciendo.

Yo he visto con mis propios ojos a quienes, desde su carro, tiran basura. ¿Y entonces, vuelvo a repetirme la misma pregunta? ¿Quiénes irán adentro de ese carro? Respetar a la naturaleza es respetar a quien la habita. Sin lugar a dudas, quienes tiran o dejan basura por todos partes NO tienen educación.

Otro ejemplo: solo basta con salir a la ciudad y controle cuántos automovilistas respetan las señales de tránsito. Algunos manejan como si estuvieran en una autopista; otros, el semáforo les marca rojo y pasan de largo, o bien marca “cruzar a la izquierda” y siguen de frente.

Un último ejemplo: hay personas que compran comida en un restaurante y van a comérsela a otro. ¿Qué les pasa?

Considero que el Estado de Guatemala y todos los habitantes de este país, tenemos que seguirle apostando a la educación. Una auténtica educación libera y transforma. Un ciudadano bien educado y formado, cuando tenga la oportunidad de desempeñar un puesto, lo hará con excelencia. Un ciudadano mediocre (político, académico, religioso, empresario, entre otros), seguirá hundiendo más al país de la eterna primavera.

En conclusión, para quienes somos cristianos, pidamos al Rey del Universo, que nos regale más sabiduría para respetar nuestra “casa común” y todo lo que en ella habita. Y para quienes no son cristianos, trabajen con excelencia para dejar una huella positiva e indeleble en este mundo.

El sentido de la muerte

El sentido de la muerte

En este camino de la vida, hombres y mujeres nos topamos con dificultades familiares, académicas y laborales; nos topamos también con enfermedades terminales, accidentes de toda índole, incluso con realidades misteriosas como la “muerte”; ante la muerte no se puede hacer nada.

Los problemas mal manejados generan en nosotros angustia y desesperanza, porque no les vemos ninguna salida; y poco a poco nos hacen creer que esta vida no tiene sentido.

El centrarse demasiado en lo negativo, el ver esta vida con lentes negativos y depresivos no nos permite ver lo positivo, la parte optimista de la vida misma. Los problemas mal enfocados o vistos con lentes oscuros van a provocar sentimientos confusos con tendencia a la amargura.

A las realidades antes mencionadas se agrega una más, ante la cual no se puede hacer mayor cosa, más que esperar que llegue: esta es la realidad de la “muerte”. Entre los muchos posibles de esta vida este es el único “posible” ante el cual es imposible hacer algo, más que orarle al autor de la vida.

Hay quienes piensan que la muerte cierra el paso a la vida, es decir, que, al morir, ahí se acabó todo. Entonces para qué trabajar tanto, para qué prevenir cánceres u otras enfermedades si de todos modos me voy a morir. Al asumir una actitud así, lo que estoy haciendo es apresurar la venida de la muerte, e irme antes de tiempo.

Fernando Savater en su libro Las Preguntas de la vida afirma: “Pero morirse no es cuestión de viejos ni de enfermos: desde el primer momento en que empezamos a vivir, ya estamos listos para morirnos, porque como dice la sabiduría popular: Nadie es tan joven que no pueda morir ni tan viejo que no pueda vivir un día más. Montaigne decía: no morimos porque estemos enfermos sino porque estamos vivos.

Hoy quiero agradecerle al Dios de la vida por este don tan maravilloso que nos ha dado. Que el no saber nada de lo que pasa después de la muerte física no nos provoque angustia. Tenemos que vivir cada día con la seguridad de que después de esta vida física hay una vida eterna con Dios.

La primera lectura (Mac 7, 1-2. 9-14) nos ilustra el sentido de la muerte con el ejemplo de estos 7 jóvenes que son asesinados por no querer comer carne de puerco; afirman: estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres; el rey del universo nos resucitará a una vida eterna, puesto que morimos por fidelidad a sus leyes; vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la firme esperanza de que Dios nos resucitará”.

Por su parte Jesús afirma: “En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado…porque Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos”. La alianza del Dios vivo es con la vida y con hombres y mujeres vivos.

Disfrutemos esta vida, vivamos cada día como si fuera el primero, el único y el último día. Tenemos que testimoniar la certeza de la esperanza de una vida eterna con Dios. Hoy tengo la oportunidad de prepararme para experimentar una muerte con sentido y ser un hijo, una hija de Aquel que dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida.

¡Feliz día del niño!

ATRÉVETE

¡Feliz día del niño!

Aprovechando la celebración del Día del Niño, sería bueno que reflexione sobre las cualidades propias de los niños y que les haría mucho bien a los adultos. En la sociedad actual se ha perdido bastante la capacidad de vivir la vida como los niños. Los adultos se complican por todo.

Los niños y niñas son ejemplo de cómo se podrían abordar algunas situaciones complejas de la vida. Jesús dice que el reino de Dios es de los que son como niños. Un niño se enoja, pero al rato ya está contento. “La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño, (Nietzsche). En algunos momentos de la vida es sano vivir la vida como la vive un niño.

Si tiene niños, por favor abrácelos, béselos y deles amor. Nunca los maltrate, porque lo que usted está haciendo con ellos, eso mismo harán ellos más adelante. Cada quien hace daño por donde le hicieron daño.

Descubra ese niño oculto dentro de su yo adulto. Piense por un momento en el daño que le hicieron cuando era niño o niña. Durante los primeros 7 años de vida se formó una herida. Una herida normalmente es causada por falta de amor o por exceso de amor. Es posible que se haya sufrido maltrato físico, psicológico, económico y sexual.  Todo lo que sufrió en el pasado, le afecta y le mete en problemas en su vida actual. ¿Qué tiene qué hacer? La respuesta es muy sencilla: reconciliarse con su niño herido.

Este Día del niño, no solo abrace a los niños cercanos a usted. Haga el esfuerzo por abrazar a su niño interno. Dígale que ya no sufra, que de hoy en adelante ya nadie le podrá hacer daño, porque ahora ya está grande y puede defenderse.

Mientras usted no se reconcilie con su niño herido y le diga que ya no sufrirá más, será un poco difícil que sea feliz. Si no puede hacerlo por sí mismo, busque ayuda profesional. ¡Feliz día del niño!